Receta para hacer una leche condensada cannábica

Si te gusta la cocina cannábica, en nuestro post de hoy te proponemos una leche condensada cannábica. Cuando se elaboran habitualmente recetas con marihuana, lo ideal es contar con una base de la que echar mano en el momento.

Lo más común son el aceite o la mantequilla cannábica. Aunque hay otras alternativas como la leche, nata o en este caso una leche condensada con cannabis. Esto nos evitará perder tiempo en realizarlas cada vez que nos queramos cocinar.

Qué es la leche condensada

Se trata de leche de vaca a la que se le ha extraído agua y agregado azúcar. El resultado es un producto espeso, dulce y que puede conservarse durante mucho tiempo.

La extracción del agua se realiza mediante una presión de vacío hasta obtener un líquido espeso al que se le añade azúcar en una proporción que va desde el 30 % al 50 %.

La alta concentración de azúcar impide el desarrollo de los gérmenes que queden en la leche después del precalentamiento.

Se inventó en el siglo XIX como necesidad de frenar las intoxicaciones alimentarias debido al consumo de leche contaminada durante el ordeño y a los pobres procesos de conservación.

La leche condensada es muy empleada en la gastronomía y especialmente en la repostería. Se pueden elaborar desde bizcochos o magdalenas, hasta flanes o helados. O simplemente sobre una rebanada de pan.

Una manera muy fácil de hacerla en casa es la de emplear como base leche en polvo. Así que sin más te dejamos esta receta que te encantará.

Ingredientes leche condensada cannábica

  • 2 tazas de azúcar
  • La misma cantidad de leche en polvo
  • 1 taza de agua hirviendo
  • 25 gramos de mantequilla
  • 10 gramos de cogollos de cannabis

Preparación leche condensada cannábica

Lo primero y ya que no es una receta que necesite demasiada cocción, debemos descarboxilar el cannabis. Gracias a este proceso, el THCA que no es psicoactivo se convierte en THC que sí lo es.

Pero ello simplemente lo trituramos con un grinder, lo ponemos sobre un papel de horno antiadherente, y lo horneamos a 110 ºC durante unos 25 minutos.

Debemos removerlo bien un par de veces al menos durante este tiempo, siempre con cuidado de no quemarse si no se extrae la bandeja del horno.

Después de esto, por un lado en un cazo añadimos la leche en polvo y el azúcar, y mezclamos muy bien con una cuchara.

Y por otro, calentamos la taza de agua en el microondas durante 1-1,15 minutos. Añadimos en el agua caliente la mantequilla.

Aunque la mantequilla no es necesaria, hace que la leche condensada cannábica quede más suave. Y además hace que se conserve durante más tiempo.

El cannabis triturado lo añadimos en el cazo junto a la leche en polvo y el azúcar, y comenzamos a añadir el agua caliente con la mantequilla hasta conseguir una pasta espesa.

Encendemos el fuego y vamos removiendo. Al principio tendrá una textura muy espesa, pero el calor irá aligerando la mezcla.

Removemos sin que llegue a hervir hasta que alcance una textura adecuada. Ten en cuenta que una vez fría, se vuelve más espesa, así que no te pases o no será lo cremosa que debería.

Retiramos del fuego, colamos inmediatamente para retirar la materia vegetal. Puedes usar un filtro fino, apretando al final para exprimir bien la hierba. Y dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Al enfriar es posible que se forme una película grasa sobre la superficie de la leche condensada debido a la mantequilla. La podemos retirar con un papel de cocina absorbente.

Y para terminar nos queda pasar a botes y conservar en la nevera. La podremos usar en el café, para hacer arroz con leche, galletas, flanes, bizcochos, dulce de leche… Las opciones son infinitas.

Y todo con un toque cannábico, sea buscando un uso terapéutico o recreativo. Como siempre, dependiendo de la variedad que se use los efectos puedes ser muy variables.

Consejos para su consumo

Como siempre que se ingiere cannabis y especialmente si es la primera vez, conviene tener en cuenta varios aspectos para que la experiencia sea agradable.

Los efectos del cannabis ingerido son más retardados que cuando se fuma o vaporiza. Hasta pasada una hora, es normal que no se aprecien.

Es relativamente sencillo ingerir una dosis más alta de lo recomendado al comprobar que ha pasado un rato y nuestro estado no ha cambiado.

Una buena dosis para comenzar sería de 0,3-0,5 gramos de hierba por persona. Es decir que el total de la leche condensada con cannabis de esta receta nos llegará para unas 20-30 dosis.

Con un poco de experiencia será sencillo ajustar la dosis a las necesidades de cada persona a cada momento.

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