Receta de Pan de Muertos con cannabis

El Pan de Muertos es un dulce típico del día de difuntos o día de los muertos en México. Se trata de un bollo dulce tipo brioche asociado íntimamente a la celebración del Día de Muertos. Ésta es una festividad que dura desde un día hasta una semana en el mes de noviembre, dependiendo de la región.

El Pan de Muertos básicamente consiste en una pequeña esfera que representa un cráneo y cuatro brazos formando una cruz que representan 2 huesos. Esta forma dice la tradición que simboliza los cuatro rumbos del nahuolli o universo.

Con el paso de los años, el Pan de Muerto ha ido mostrando diferencias en su forma de preparación. En la Ciudad de México y el centro del país, se suele usar un pan sencillo espolvoreado con azúcar. En el estado de Michoacán en cambio es un pan de color moreno brilloso, forma redonda y llevan una dedicatoria a un difunto.

Nuestra variante para estas fechas tratándose el nuestro de un blog cannábico, es un Pan de Muertos con cannabis. Para integrarla, podemos optar por hacerlo con la leche o la mantequilla. Nosotros hemos optado por la leche por ser más rápido y menos peligroso. Las quemaduras de mantequilla son dolorosas.

INGREDIENTES

  • 550 gramos de harina de fuerza
  • 200 gramos de azúcar
  • 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 25 gramos de levadura fresca de panadería
  • 2 huevos
  • 190 ml de leche cannábica
  • Ralladura de una naranja
  • 4 gramos de sal

PREPARACIÓN

Empezamos haciendo una leche cannábica. Este pan de muertos es para unas 10 raciones, así que 0,5-1 gramos de cogollos por cada ración/persona es una buena dosis de entrada. Calienta la leche con los cogollos, removiendo continuamente, durante unos 30-40 minutos. Colamos y ya tendremos una leche donde estarán disueltos todos los cannabinoides.

En un bol mezclamos 50 ml de esta leche cannábica aún tibia, con los 25 gramos de levadura fresca desmenuzada. El resto de leche la reservamos de momento. Con la ayuda de un tenedor ayudamos a la disolución de leche y levadura.  Añadimos para terminar 2 cucharadas del azúcar y 2 cucharadas de la leche, y dejamos reposar unos 30 minutos a temperatura ambiente.

Por otro lado, volcamos la harina restante en una superficie bien limpia, hacemos un hueco en medio y ahí ponemos los dos huevos cascados. Y empezamos amasando hasta integrarlos bien. Después añadimos la mantequilla y volvemos a amasar. Terminamos añadiendo la esencia de vainilla, la sal, la ralladura y el resto del azúcar. Y volvemos a amasar hasta integrar perfectamente todos estos ingredientes.

Todavía quedan más amasados. Ahora queda añadir la leche, poco a poco para que la vaya absorbiendo los ingredientes secos de la masa. Al principio será una masa pegajosa, pero con tranquilidad y con períodos de reposo tras los de amasado, hará que consigamos una masa que no se pegue y muy lisa.

Y terminamos añadiendo la primera masa que hemos hecho con la levadura, leche, azúcar y harina, que ya tendrá una buena fermentación. De nuevo notaremos que la masa se volverá de nuevo pegajosa, pero otra vez con períodos de unos 5 minutos de reposo y otros 5 de amasado, hará que se relaje y termine no pegándose.

Hacemos una bola con la masa y la pasamos a un bol previamente aceitado. Tapamos con un film trasparente y dejamos que fermente en un lugar cálido/templado durante unas 1,5-2 horas. El horno ligeramente templado y apagado es un buen lugar. Pasado este tiempo, la masa habrá doblado su tamaño.

En una superficie enharinada, terminamos dando forma y decorando nuestros Panes de Muerto antes de hornearlos. Puedes hacer 2 panes grandes, o unos 6 más pequeños. Si optas por dos panes, reserva 200 gramos del total de la masa para decorar para cada pan. Si optas por 6 panes pequeños, reserva unos 400 gramos de masa para decorar.

Forma bolas lo más lisas posibles y vete colocándolas sobre una bandeja de horno previamente engrasada, dejando distancia entre ellos ya que tienen que volver a fermentar y crecer una vez se horneen. Con la masa que hemos dejado para decorar, divide en tres la correspondiente a cada pan y haz dos tiras con dos de ellas haciéndolas rodas sobre una superficie, que serán los huesos del pan de muerto. Rematamos con una bolita en la parte superior del pan y unas lágrimas en los laterales.

Con el horno precalentado a 180º, horneamos los panes. Si son dos grandes durante 20 minutos. Si son pequeños durante unos 15 minutos. Mientras, derretimos unos 100 gramos de mantequilla. Cuando los panes estén dorados los sacamos del horno y los colocamos sobre una rejilla y vamos pintándolos con la mantequilla a medida que espolvoreamos con azúcar. Sólo nos queda disfrutarlo.

FUENTE

Autor: Bruno

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