18 de mayo de 2026 – 13:06·Por Camila Berriex

El gobierno pakistaní acaba de aprobar nuevos fondos para terminar de poner en marcha la Cannabis Control and Regulatory Authority (CCRA), una oficina estatal que buscará regular el cannabis medicinal e industrial desde Islamabad. Este modelo no trata de liberalizar el acceso, sino de administrarlo bajo una arquitectura de vigilancia estrecha.
La medida, reportada por medios locales, apunta a completar la renovación de la futura sede de la autoridad reguladora, un edificio estatal en Islamabad desde donde el gobierno pretende centralizar licencias, controles y supervisión sobre el cannabis medicinal e industrial. La movida forma parte de un plan más amplio: convertir una economía históricamente informal en un sector productivo regulado por el Estado.
Del cultivo tradicional a una industria regulada
El cannabis no llegó ayer a Pakistán. Mucho antes de que existieran oficinas regulatorias o presupuestos públicos para supervisarlo, la planta ya formaba parte de ciertas economías locales, especialmente en regiones tribales con siglos de historia de cultivo y consumo de charas (resina de marihuana).
Ahora, Islamabad parece decidido a formalizar parte de esa realidad. La nueva autoridad ya comenzó conversaciones con líderes tribales del valle de Tirah, una región donde el cultivo tradicional de cannabis forma parte de la economía local. El objetivo sería integrar esas prácticas a un marco legal con licencias, supervisión estatal y potencial desarrollo económico.
No obstante, el encuentro entre funcionarios y comunidades locales también dejó ver tensiones. De acuerdo con reportes de prensa pakistaní, algunos líderes tribales expresaron preocupación por la posibilidad de que actores externos o grandes empresas terminen desplazando a cultivadores históricos una vez que el mercado quede formalizado.
En respuesta, representantes de la CCRA aseguraron que el modelo incluiría mecanismos para priorizar a productores locales, explorar esquemas de cultivo colectivo y garantizar un acceso más transparente al mercado.
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La pregunta, sin embargo, todavía queda abierta: ¿el nuevo sistema incorporará a quienes históricamente cultivaron cannabis o terminará favoreciendo únicamente a actores con capacidad de adaptarse a una estructura burocrática más compleja?
La oficina que quiere ordenar el cannabis en Pakistán
La Cannabis Control and Regulatory Authority fue creada oficialmente en 2024, luego de la aprobación de legislación específica por parte de la Asamblea Nacional pakistaní. Su función es la de regular el cultivo, extracción, refinamiento, fabricación y comercialización de cannabis y sus derivados para fines medicinales e industriales.
El organismo tendrá autoridad para emitir licencias, supervisar estándares de cumplimiento y fomentar investigación y desarrollo de productos basados en cannabis. Según el marco legal vigente, las licencias podrán otorgarse por períodos de hasta cinco años.
La composición institucional de la CCRA también da pistas sobre el tipo de regulación que Pakistán parece querer construir. El organismo funciona bajo la Cabinet Division y está supervisado por un consejo encabezado por el Secretary of the Defence Division, junto con representantes ministeriales y gubernamentales. Más que un mercado abierto, el país parece apostar por un sistema altamente administrado desde el Estado.
La futura sede tampoco será un edificio nuevo. La autoridad tomó posesión de un inmueble estatal que anteriormente pertenecía al ya disuelto Pakistan Council for Renewable Energy Technologies, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología. El espacio deberá ser reacondicionado para transformarse en el centro operativo desde donde se gestionarán permisos, controles regulatorios y la supervisión del sector.
Convertir al cannabis en una industria regulada también implica construir burocracia. Mientras la CCRA adapta su futura sede en Islamabad, el gobierno sigue completando el rompecabezas financiero del organismo. Para 2025–2026, la autoridad había pedido cerca de PKR 1.000 millones (unos USD 3.589.860), aunque hasta ahora solo recibió una parte del presupuesto solicitado para terminar de acondicionar el edificio y poner en marcha la estructura regulatoria.
No es legalización, es reorganización
Hay algo importante para aclarar: Pakistán no está legalizando el cannabis para uso adulto.
La marihuana recreativa sigue siendo ilegal en el país, mientras que el uso medicinal e industrial empezó a abrirse formalmente desde 2020, cuando el gobierno aprobó el uso de extractos para determinadas aplicaciones médicas e industriales.
Lo que está tomando forma ahora no parece una apertura al estilo Canadá, Uruguay o algunos estados de EEUU, sino otra cosa: una burocracia destinada a ordenar, registrar y administrar una actividad que ya existía, pero fuera de un sistema productivo formal.
Y quizás ahí esté la verdadera tensión del experimento pakistaní: cómo transformar un cultivo históricamente informal en una industria regulada sin dejar afuera a quienes ya vivían de ella mucho antes de que existieran oficinas, licencias o autoridades regulatorias.




